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jueves, 7 de noviembre de 2019

¿POR QUÉ SE LES LLAMA BOBBIES?

La ciudad de Londres no dispuso de un cuerpo de policía profesional hasta el año 1829. Muchas fueron las comisiones parlamentarias en las que se debatieron los esquemas de cómo formar un servicio metropolitano de policía.
Finalmente recayó el encargo por parte del Parlamento de formar un cuerpo profesional de policía en Sir Robert Peel, por aquel entonces Ministro del Interior y cinco años después Primer Ministro Británico.
Sir Robert Peel era comúnmente conocido como Bob y los agentes fueron rápidamente llamados Bobbies, apodo con el que han perdurado a lo largo de estos casi 180 años de vida de la Policía Metropolitana de Londres (MET).
Otro de los apodos por el que se les conoció fue el de “Peelers” (Peladores) en referencia al apellido del creador del cuerpo.

Fuente: Alfred López. 20 minutos.

martes, 14 de mayo de 2019

LA TERRAZA


Se consumía la noche entre el susurro y la paz que transmitía el sosegado batir de las olas al llegar a la playa. La luna iluminaba suficientemente la terraza de un pequeño apartamento frente al mar, en la que solo una pequeña carretera se interponía entre la playa y el edificio; el juego de luces y sombras le proporcionaba un aspecto un tanto fantasmagórico al lugar.
Resultado de imagen de FOTO REVOLVER 38Sobre una mesa de madera desgastada, un vaso de ron medio vacío hacía las veces de reconstituyente de alma y espíritu de Roberto. Un saturado cenicero, hacía compañía a un casi terminado paquete de Winston. Una botella de aquel caribeño licor; que junto a un mechero Zippo dorado eran los fieles compañeros de un revólver cargado, calibre .38. En la otra esquina de la mesa, una caja de fármacos —Olanzipina — quedaba sola y apartada de los demás objetos que había sobre la mesa.
Una pequeña luz, a modo de anaranjada luciérnaga iluminó la faz de Roberto, con ansia dio la última calada, llenó de humo sus pulmones, retuvo la respiración y exhaló el humo despacio, sin prisa. Miró la colilla, como si de un ser vivo se tratase, y tras un instante, la tiró por la terraza mirando el recorrido de aquella pequeña luz perdiéndose en el infinito. Agarró el vaso agitándolo lentamente, haciendo que el líquido girara dentro, se lo llevó a los labios y tomó un trago.
«Debo pensar. Esta situación no se mantendrá por sí sola mucho más tiempo, actuaré con premura, me están buscando»—pensó Roberto devolviendo el vaso a la mesa.
Las miradas al revólver que estaba sobre la mesa, al principio eran un tanto furtivas, hasta que la desesperación fue a mayor, ya se atrevía a mirarlo fijamente, sin miedo, desafiante; pero sin llegar en ningún momento a tocarlo, no se atrevía… de momento.
Ya le daba todo igual, sabía que tarde o temprano lo encontrarían, «venid cuando queráis, os estoy esperando… cabrones». El nerviosismo iba en aumento, ya no podía permanecer más tiempo sentado, intuía que se acercaban.
Se levantó de una silla, que hacía juego con la mesa. Lentamente se acercó a la barandilla de la terraza donde se apoyó con los brazos, asomándose oteando la playa que tenía justo enfrente.
«Precioso lugar, más silencioso y bello de noche, la calma y el sosiego que transmite es tranquilizador»—pensó Roberto intentando evadirse de todo el problema que atosigaba su alma.
Miró el reloj, eran las 04:00 de la madrugada, todavía le quedaban unas horas para que amaneciera. Iba a ser difícil, muy difícil, pero la determinación de Roberto era la clave de su éxito. Normalmente alcanzaba cualquier objetivo que se proponía, por arduo que este fuera. La dedicación y sobre todo la motivación en cumplir sus metas era su secreto. Aunque en esta ocasión el carácter del asunto era de otra índole. Ante todo, debía sobrevivir a toda costa.
Oyó el sonido inconfundible de un camión, desde él,  unos destellos de luces intermitentes de color amarillo en su parte superior le hicieron suponer que se trataba de los servicios de basura. Miró fijamente hacia el lugar donde ya aparecía un gran camión blanco con gente de pie en su parte trasera.
El vehículo frenó delante del balcón, cosa que no sorprendió a Roberto, pues los contenedores de basura estaban justo frente al edificio donde se encontraba.
Resultado de imagen de CAMION DE BASURA FOTOEl personal saltó ágilmente sobre el asfalto. Roberto se quedó mirando distraído los “pirulos” que destellaban hipnotizadoramente, cuando sin previo aviso y por sorpresa, aquellos supuestos operarios de limpieza urbana, sacaron sendas armas automáticas, unos subfusiles H&K MP5 de 9mm y empezaron a disparar ráfagas hacia la terraza donde él se encontraba.
Los primeros disparos impactaron sobre la pared que tenía a su espalda, junto a la puerta acristalada que daba salida a la terraza del apartamento, cosa que le hizo ponerse en guardia y tirarse al suelo de inmediato.
Las andanadas se sucedían, aquella terraza tan apacible hacía solo unos instantes se había convertido en un infierno, donde una lluvia infernal de plomo le castigaba.
Agachado tras el muro, a tientas, buscaba desesperadamente con la mano el revólver, cuando el rebote de un proyectil acertó en el vaso y la botella de ron rompiéndolos en mil pedazos, los cristales se esparcieron por toda la terraza. Quitó instintivamente la mano con rapidez. «¡Joder, que hijos de puta!... debo coger el revólver, si no estoy perdido».
Volvió a intentarlo, esta vez con más suerte. Ya con el arma en la mano se sentía más seguro. Los disparos habían cesado por el momento, «¿qué coño esperan, por qué no disparan más?». Se asomó levemente para ver si podía localizar a sus atacantes. Seguían ahí, agazapados y a cubierto entre el camión de basura y los contenedores. Decidió actuar, él era hombre de acción. Con un rápido movimiento se alzó, apuntó sobre uno de ellos y sujetando el arma con las dos manos disparó y, volvió a ponerse a cubierto. Aquel pedazo de plomo que a gran velocidad escupió el revólver de Roberto, impacto de lleno sobre uno de los trabajadores municipales, derribándolo al instante, quedando tendido boca arriba con los ojos abiertos sin saber qué le acababa de ocurrir. Se echó las manos al pecho, notó algo mojado y espeso, se las miró y estaban llenas de sangre. Fue lo último que vieron sus ojos, que se cerraban irremediablemente para no volverse a abrir nunca más. El otro operario, entre gritos de angustia intentaba auxiliarle, pero nada pudo hacer, solo llorar la muerte de su compañero entre gritos de dolor e impotencia. El conductor fue el que avisó al 112, que tardarían en llegar unos 15 minutos. Los vecinos al escuchar las sirenas de la policía y de una UVI móvil que se presentó tras la llamada a emergencias, estaban asomados curiosos en balcones y terrazas.
Roberto seguía agazapado, nervioso y con el revólver en las manos, sudando. Observó cómo sorprendentemente, los impactos de bala sobre la pared habían desaparecido, miró a la mesa extrañado… ¡El vaso y la botella de ron estaban allí… intactos! «¡¿Qué coño está pasando?!
Escuchó sirenas y alboroto abajo en la calle, pero no se atrevía a asomarse aún, creía que podría ser peligroso. Seguía teniendo el revólver entre unas manos que sudaban por la tensión.
«Estos matones me quieren engañar, pues van a saber con quién se la juegan».
Se dio cuenta que los destellos amarillos seguían estando allí, pero curiosamente otros de color azul habían aparecido hacía un rato, «¿La policía?».
Resultado de imagen de DISPARARSus nervios estaban a flor de piel, ya no aguantaba más la situación, chorretes de sudor le bajaban por la frente y le recorrían la espalda, el bullicio que se escuchaba desde la calle iba creciendo en intensidad, «tengo que averiguar qué está pasando ahí abajo».
Decidido, volvió a levantarse y con los brazos extendidos hacia delante, apuntando el .38, se asomó gritando.
—¡Hijos de puta, no me pillaréis con vida!—gritaba mientras disparaba las cinco balas que  le quedaban en el tambor del revólver.
El sonido de los disparos provocó que la gente que se había asomado por balcones y terrazas se escondiera aterrada.
—¡A cubierto, a cubierto!—gritaba uno de los policías al tiempo que desenfundaba su arma reglamentaria.
El servicio de SAMUR se protegió de los disparos agazapándose tras el vehículo de emergencias, mientras que la policía respondía al fuego rápidamente; con tal efectividad que, Roberto fue alcanzado en el intercambio de disparos. Estaba herido de muerte, lo sabía, un disparo en el pecho era mortal. Moribundo e incapaz de entender la situación, se arrimó a la barandilla de la terraza. «Al final no me cogisteis vivo…» pensaba Roberto mientras sus ojos se iban cerrando y su cuerpo se abalanzaba por la terraza, cayendo al vacío desde un tercer piso. Todo había terminado para él.
Resultado de imagen de SALTAR DESDE BALCONEl cuerpo de Roberto quedó reventado sobre el suelo. Un reguero de sangre se esparcía debajo de él. La policía acudió de inmediato.
—Está muerto.
—¡Joder, normal! Menuda hostia se ha metido el desgraciado este. Anda, informa a la central y que venga el forense… menudo marrón nos ha tocado esta noche, vamos— contestó el otro policía—¿Tú estás bien?
—Sí, solo el susto, pero bien. Aunque tendremos que dar muchas explicaciones y, no te digo nada del informe de esta noche.
—Lo sé, pero es lo que hay…
—Deberíamos tapar el cadáver, ya sabes que la gente es muy curiosa y entrometida.
—¡Eh, vosotros, los del SAMUR, tapad con una manta el cadáver de este sujeto!—dijo el agente.
El suceso salió en prensa, radio y televisión. Aquello fue un duro golpe para una pequeña y tranquila población costera que en temporada estival acogía a multitud de gentes. Pero sobre todo, para la viuda y huérfanos de un trabajador de los servicios municipales, que nunca entendió el porqué de aquella desgracia.
Tras las pesquisas policiales, se conoció al fin toda la verdad que tras este extraño suceso se escondía. La nota de prensa fue escueta pero sobrecogedora:

09/08/2019.San Pedro del Pinatar. Murcia. Redacción. Sucesos. Actualidad costa.
Roberto Fernández, interno psiquiátrico exalcohólico y esquizofrénico; escapado de una clínica de salud mental de la ciudad de Barcelona. Bajo efectos de fármacos y alcohol y, habiéndose apoderado de un arma, sufre severas alucinaciones que le hacen disparar sobre los trabajadores del servicio de limpieza municipal por causas desconocidas. Resultando muerto por herida de arma de fuego el trabajador Severo Garnés. El fugado tuvo que ser abatido por efectivos policiales ante el ataque indiscriminado perpetrado por éste ante los servicios del SAMUR, policía y la población. En el intercambio de disparos fue alcanzado, cayendo desde un tercer piso dónde se encontraba y había abierto fuego, habiendo muerto por herida de bala y no por la caída desde la terraza según fuentes forenses autorizadas. Las diligencias del caso siguen en el juzgado, a la espera de resolución final.

martes, 7 de mayo de 2019

RELATO CON EL QUE QUEDÉ SEGUNDO EN EL VI CONCURSO DE LA SAL.


POLVOS MÁGICOS
Recuerdo los aromas en la cocina de mi abuela,  esos guisos que solo una abuela podía hacer y, en especial, dos tarros de barro entre los de la alacena.
Todos correctamente etiquetados, menos estos, de los cuales, siempre mi abuela, tras probar la comida casi hecha, abría con sumo cuidado, metía la mano y echaba una pizca de ambos en la olla.
No hace mucho me pudo la curiosidad y, un día le pregunté qué contenían aquellos envases.
—Míralo tú mismo —dijo.
Lo comprobé. En uno de ellos pude ver sal —cómo no— y, en el otro ¡no había nada! Miré inquisitivo a mi abuela.
—¡¿No hay nada?!
—Sí, pero no lo puedes ver, solo sentir, es algo muy importante… es “cariño”; échale sal y cariño a todo lo que hagas para los tuyos, aunque no lo vean. Marcará tu vida para siempre... y la de ellos, también.

martes, 27 de noviembre de 2018

EL PRIMER DISPARO EN PEARL HARBOUR FUE DE EEUU


Parece que el primer disparo que se realizó en la Guerra del Pacífico entre EEUU y Japón, fue realizado por  el destructor Ward de la Marina de USA, justo una hora antes del fatídico e histórico ataque nipón.
El objetivo, un minisubmarino de la Armada Japonesa Ha. Hallado a 366 metros de profundidad, con una dotación de dos tripulantes y una eslora de 24 metros, fue hundido según testimonio de la tripulación del citado destructor; aunque hasta hace unos años no se había podido "dar fe" de aquel hundimiento.

Imagen relacionadaSe tiene la casi absoluta certeza que en su interior aún se hallan los cuerpos de los tripulantes, así como los dos torpedos que armaban esta nave submarina.
El ataque estaba compuesto por cinco de estos minisumbarimos, pero esta ya es otra historia.
Pero, ¿porqué este ataque no puso en máxima alerta la base naval?




jueves, 1 de noviembre de 2018

MIEDO

La muerte es, además de la última compañía que nos asiste en vida, el compañero con el que iniciamos el viaje de no retorno, el destino final e irremediable, de todo ser humano.
Todos, somos conscientes de que algún día llegará, pero la incógnita que nos tiene en vilo hasta en el mundo de los sueños, es el cuándo y el cómo ha de hacerlo. Esa, y no otra, es la base de nuestro miedo.
Cuantas veces la hemos desafiado, inconscientes e irresponsables, rozando el filo de esa delgada línea que nos separa de ella.
Los hay que intentan engañarla, pero eso solo lo pudo hacer el griego Sísifo, que con la astucia necesaria engañó a Hades y pudo volver del Inframundo para vivir algunos años más, aunque al final, tuvo que regresar.
Pero realmente ¿tememos a ese esqueleto que adornan con capa y capucha, portando una guadaña? ¿O lo que nos da terror es el mismo miedo?
¿Qué es el miedo?
¿Una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario?
¿O algo que nadie puede arrebatarnos? Tan solo podemos perderlo por nosotros mismos, podrá acrecentarse, disminuir, pero nunca… nos lo podrán arrebatar.
Sófocles decía que para quien tiene miedo, todo son ruidos.
El gran Muñoz Seca, autor de La venganza de Don Mendo, dijo antes de ser fusilado en Paracuellos de Jarama:
« Podéis quitarme mi hacienda, mi patria, mi fortuna e incluso mi vida. Pero hay una cosa que no podéis quitarme: ¡El miedo que tengo ahora mismo!».
Por eso, somos dueños de nuestro propio miedo, podemos acaparar todo el que deseemos, ni más, ni menos, la cantidad exacta que nuestra alma necesite para ser feliz o infeliz, solo nosotros mismos decidimos sobre este particular.
El escritor alemán Jean Paul, acertaba conmigo al decir que los tímidos, tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después.
Por eso, aquella noche que la Muerte visitó mi casa, pensé que venía a cobrarse mis pecados; lo cierto es que la esperaba.
La recibí de frente, sin sobresaltos y, sin inquietudes ni desasosiego, en absoluta paz.
Hasta ese preciso instante, creí que sin miedo. Pero… entonces sí que conocí el verdadero sentido de lo que significaba el miedo, no venía por mí, sino por mi familia.

lunes, 29 de octubre de 2018

¡HOSTIAS, QUÉ CABRÓN, TÚ SÍ QUE SABES!


Pobre esperpento, famélico, simulacro de hombre, o lo que pudiera ser, persona, individuo o, hasta humano ¡Yo qué sé llegados a este punto!¿Despojo quizás?
Lo cierto y verdad es que ahí está, con toda su podredumbre, cochambre y humanidad.
¿Qué decir de él? Es tan solo eso… pero, ¿Qué coño es eso?
¿Quién me lo puede aclarar?
¿Tan solo un despojo del sistema, un alma errante y perdida, u otro Diógenes?
Que no pide, sino ruega, agradece con humildad y respeto, lo poco o nada que le podamos dar y siempre con una sonrisa, además, sincera.
Y encima, a menudo con una frase de agradecimiento de Platón, o de Séneca. Hostia, qué gran filósofo eres.
Pues no que me dice el mamón:
“Más dañosa es la abundancia que viene sobre gran codicia”.
¡Qué grande eres, cabrón!
Lecciones de humildad gratis para todo aquel capacitado para entenderte, que no son muchos lamentablemente.
Cuanto tonto evaluándote, juzgándote sin tener ni idea de lo que están viendo, de lo que vales y sabes… ¡Joder! Eres cojonudo, tío.
Válgame el “Señol”, cuánto capullo iletrado diseminado o desperdigado por este puñetero mundo —puñetero por no decir puto—, que habiéndose leído un libro de historia se creen doctores de la misma.
Me reitero en mis palabra, vales mucho tío y, es una pena que estés pudriéndote en la puerta de un supermercado mendigando un poco de humanidad, con la de libros que has leído, con lo que tu mente puede dar a los demás, con las experiencias vividas que aportarían a otros mucho —o poco, qué más da, si no te escuchan—, es una verdadera pena y un humillante desperdicio que te veas en esta situación, pero… tú lo aceptas, lo asumes y no le das la importancia que yo sí le doy. Quizá tu visión de este puto mundo —esta vez sí digo, y bien, puto—, no sea la misma que la mía.
En cierta manera, te admiro; por valiente y resignado a tu suerte, —puta suerte la tuya, amiguete—, estar dónde y cómo lo estás, a nadie le sería de agrado, pero tú, lo aceptas estoicamente, cosa que me sorprende aún más y admiro.
¡Coño! Si has agradecido más el cigarro que te he dado que el euro y, esa sonrisa, nunca la olvidaré. Te lo juro, amigo, hoy me has dado una lección de vida y, por ello, te estaré agradecido siempre, da igual cómo y dónde, eso es irrelevante, pero agradecido de veras, eso sí.



martes, 9 de octubre de 2018

La quietud escapa de ti,
de tus cosas y anhelos,
¿qué será de ti? Gilipuertas,
cuando los problemas de verdad
llamen a tu puerta.
Ay… cuanto tonto,
que por no tener ocupación,
“marrones” o un “jamón”,
se pasan el día,
dando el follón.
¡Despierta!
Expulsa las incertidumbres,
¡Vive!
Fuera los ficticios miedos,
¡Espabila!
Aplícate,
sé feliz,
y deja la mente abierta.
Huyes de todo y de todos,
¡Hasta de ti mismo!
Lástima, mi pequeño Napoleón,
qué bien lo harías si no fueras,
en ocasiones…
tan cabrón.

lunes, 1 de octubre de 2018

Mis tres libros. Orgulloso.

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LA CONJURA DE LA SANTA ESPINA.

Mensajes cifrados, luchas de poder, la iglesia tras el telón de fondo, reyes, monjes y una gran historia de amor tormentoso. Pero sobre todo. Reliquias cristianas y el afán de poseerlas, pero... ¿con qué propósito oculto?
Descúbrelo en La conjura de la Santa Espina.
¡No te pierdas esta trepidante novela ambientada el el S.XIV!
Si la quieres recibir en tu casa cómodamente,la tienes en www.edicionesdokusou.es.
Y sin gastos de envío.
¡Atrévete a vivir esta aventura!
La imagen puede contener: texto

TECNOLOGÍA PARA FILIPINAS 1889

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En 1889, el gobernador general de Filipinas Valeriano Weyler, recibió órdenes del gobierno español para conceder a las empresas privadas el derecho a establecer servicios telefónicos en el país. Al año siguiente, el primer servicio telefónico comenzó a funcionar en el país.
Foto de un teléfono de la era española en el museo de Burgos en la ciudad de Vigan,







viernes, 11 de mayo de 2018

TENGO GANAS DE VERTE. Este texto fue leído el día del libro 2018 en San Pedro del Pinatar.


Tarde lluviosa, triste y gris. Acurrucado en mi sillón, abrazado y protegido por mi vieja y raída manta, miro por la ventana como cada tarde; observo como las gotas de lluvia mojan el fino cristal que me separa del frío invierno, cómo las gotas recorren esa incesante carrera descendente hasta el final de la ventana y, otra vez volver a empezar, una nueva gota tras otra.
El humo de una taza de café que sostengo entre mis manos para calentarme, sube cual neblina etérea hasta mi faz y empaña mis gafas, escondiendo tras ellas, pequeñas lágrimas de melancolía, se escapan de estos mis ojos que un día fueron tuyos.
Añoranza, vestigios de ti y de tiempos pasados, acuden a mi mente, bombardeando con cada instante que pase contigo. Tu recuerdo está latente, vivo diría yo, grabado a fuego en mi roto corazón. Pero te fuiste para siempre, y me dejaste sólo.
Resultado de imagen de foto cristal lluviaEspero reunirme contigo en breve, y sé, o quiero creer, que me esperas allí donde estés, con los brazos abiertos y con esa sonrisa tuya tan característica. Porque dos almas unidas en el tiempo, lo estarán por siempre en el espacio.
Sé que nos fundiremos en nuestro ser común, sí, ese que la suma de ti y de mi, ese que formamos y que nunca nada, ni humano ni divino, volverá a separar jamás.
Aquí sigo esperando la muerte, con paciencia y no viene; pero con el ansia de volver a verte, a ti, a mi único amor, a mi vida, a la luz de mis ojos, a esa que se llevo mi corazón en vida aquel día que partiste sin decir adiós. Tan abatido y desgraciado me dejó, que el reloj que marca mi vida se paró en ese instante.
Sin ilusión, ni incertidumbres ni aventuras por correr juntos, quedé rendido ante la cruda y fría verdad, tú… ya no estabas. Por eso cariño, aquí espero cada tarde, sentado en nuestro viejo sillón a que aparezca la Muerte, para que me lleve a allí donde tu estas. Pero miro por la ventana… y nunca viene..
¿Acaso no tengo yo el derecho de morir, aunque sea por amor?
No tengo miedo, solo, unas inmensas ganas de volver a verte.

viernes, 4 de mayo de 2018

NI CONTIGO NI SIN TI. Micro para concurso la Sal.

Ni contigo ni sin ti, tiene mi vida sentido. Ay, mi blanca y yodada amiga.
¡Qué salada eres, jodida!
Te prohíbe el galeno, te usa el cocinero, que pareces que tengas abolengo, pues en pasadas y remotas épocas, fuiste hasta dinero.
Pero qué nombre te pusieron, cloruro de sodio. Menos mal, que con lo de sal común, te lo pudieron apañar.
Imagínate el bacalao…  ¡Cloruro “sodiado”!
Y más ahora, que de moda está denostar y criticar lo propio, encima siendo de la mejor calidad, que es la envidia desde Rusia hasta Portugal; y en África, mejor que la de Senegal. Y hasta la del Himalaya nos quieren colocar.
¿Aquí donde hay playa y hay mar?
¡Anda ya!
Consumamos nuestros productos, los de San Pedro del Pinatar: esos salazones, que sin la tan preciada sal, tan solo serian un triste nombre propio, sin apellido ni identidad.  


sábado, 24 de febrero de 2018

ESQUILO, VAYA FORMA DE MORIR.

Archeologico firenze, bronzi della Meloria, eschilo.JPGEsquilo (Eleusis, 525 a. C. - Gela, 456 a. C.) fue un dramaturgo griego. Predecesor de Sófocles y Eurípides, es considerado como el primer gran representante de la tragedia griega.​
Pertenecía a una noble y rica familia de terratenientes.
Luchó en las guerras contra los persas en la Batalla de Maratón (490 a. C.), en las de Salamina (480 a. C.) y, posiblemente, en la de Platea.
Alguna de sus obras, como Los persas (472 a. C.), Los siete contra Tebas (467 a. C.), son el resultado de sus experiencias de guerra. Fue también testigo del desarrollo de la democracia ateniense. Pero...
¿Cómo murió?
El oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa, por lo que decidió residir fuera de la ciudad. Curiosamente, falleció al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que fue soltado por un quebrantahuesos​ desde el aire al confundir su cabeza con una roca contra la que romper el caparazón.

lunes, 19 de febrero de 2018

PA´ CABEZÓN... YO. Jean-Baptiste Mouron

En 1684 un joven francés de 17 años llamado Jean-Baptiste Mouron  fue acusado de incendiario. Su  condena fue desproporcionada, ya que trataba de ser un ejemplo para todos los revolucionarios.  El castigo que se le aplicó fue de 100 años y un día en galeras.
La noticia debió ser un duro golpe para Jean-Baptiste, ya que eran muy pocas las posibilidades de sobrevivir a una condena a galeras.
¿Qué era la condena a galeras?
La condena a galeras consistía en cumplir la pena de privación de libertad  remando – durante el tiempo que fuera necesario – en una Galera del Rey, el arma naval más usada en la época.  Este castigo era considerado el peor que podía tocarte en suerte y fue justamente el que le tocó a Jean-Baptiste, ya que Franca era uno de los países que lo empleaban al igual que  España, Italia y la Rusia Imperial.
Imaginemos a un joven Jean-Baptiste que sube por primera vez a una galera y queda rebajado a la condición de “galeote”, de esclavo. El trabajo de galeote era físicamente agotador y requería de una potencia muscular bestial, por eso, por aquel entonces, se creía únicamente aplicable a los varones.
Los galeotes debían remar a la vez, constantemente, por eso solían definir la cadencia de remado con la voz o con un tambor.
¿Cómo era vivir en galeras?
El trato que recibían era vejatorio. Una vez llegaban a la galera, eran encadenados a su sitio asignado y cada mucho tiempo era cambiados por otro galeote de refresco. El hecho de estar amarrados al buque los hacía víctimas fáciles durante una batalla: si la nave se hundía, ellos lo hacían con ella. Acuérdense de la película Ben Hur.
No hace falta decir que no tenían ningún lugar especial donde hacer sus necesidades ni comer. Todo se realizaba en tu sitio. Esto originó la idea popular de que era fácil saber que se acercaban las galeras por el hedor que desprendían.
galeotesLos galeotes no se alimentaban de delicias, ni mucho menos. Solían comer un tipo de pan que sólo era comestible si mojaba con agua y una ración diaria de legumbres con aceite.
Es importante añadir, además, que a un galeote no le estaba permitido enfermar o ser problemático. En ambos casos tenías dos opciones: ser lanzado por la borda o revendido a los esclavistas.
Jean-Baptiste era un galeote. Un prisionero obligado a remar en unas condiciones infrahumanas durante un siglo entero, únicamente por expresar sus ideas.  Pero…
¡Las galeras no fueron suficiente!
En 1784, contra todo pronóstico, Jean-Baptiste Mouron, sobreviviendo a quienes  le habían condenado y a la terrible experiencia de las galeras, regresó para recibir su libertad a los 117 años.
Cabe añadir que, lamentablemente, pocos días después de acabar con su condena, falleció, anciano, cansado y marcado por una existencia terrible, pero ante todo: libre.
La historia de Jean-Baptiste es un ejemplo de voluntad de hierro, de alguien que lucha contra viento y marea para disfrutar de su objetivo, aunque sea por poco tiempo. Un personaje desconocido que realizó una hazaña realmente increíble.

domingo, 18 de febrero de 2018

SE RINDIÓ 28 AÑOS TARDE


El 15 de agosto de 1945, el emperador nipón Hiro-Hito se dirigió por radio a la nación para anunciar a unos atónitos súbditos, que por primera vez escuchaban la voz divina de su caudillo, la rendición incondicional de todas las fuerzas japonesas. La Segunda Guerra Mundial había finalizado.


Sin embargo, en esos momentos unos 3 millones de soldados japoneses se encontraban dispersos por todo el Océano Pacífico, y no todos se enteraron del fin de la guerra. Hubo algunos grupos de combatientes que, ignorando el desenlace de la contienda, continuaron resistiendo en sus refugios al enemigo norteamericano completamente ajenos a la realidad. Entre todos éstos, destacó un nombre por encima de todos: Shoichi Yokoi, un sastre que continuó librando su propia guerra... ¡durante 28 años!

viernes, 16 de febrero de 2018

¿DE DÓNDE VIENE TERMINAR COMO EL ROSARIO DE LA AURORA?

Se usa para referirse a un hecho o suceso que sabemos o presentimos que va a acabar mal.
Pero¿de dónde proviene esta famosa expresión?
En Espera, pueblo de la provincia de Cádiz, al sur de España, existía una cofradía llamada Rosario de la Aurora, cuyos miembros salían en procesión por las calles, al romper la aurora, para cantar el rosario. Por aquél entonces abundaban los camorristas, los cuales, a esas horas solían hacer de las suyas. Un día, camorristas y cofrades se enzarzaron en una ruidosa pelea en la que, por lo visto, los farolazos propinados por los cofrades jugaron un papel fundamental. Desde entonces, el dicho acabar como el rosario de la aurora expresa el desenlace agitado, normalmente llegando a las manos, de cualquier asamblea o reunión.
¿De dónde proviene la expresión 'Acabar como el rosario de la aurora'?

domingo, 11 de febrero de 2018

Famélico esperpento

Famélico esperpento,
que ni comes ni dejas comer,
siempre atento,
por si la pata pudiera meter.
Escuálido esqueleto,
tísico sopón,
que ni jodes,
 ni joder dejas,
¡Que me tienes entre cejas!
A ver si de una vez,
sin rumbo partes,
y te alejas.




domingo, 24 de diciembre de 2017

VIVENCIAS DE UN GALGO ARGENTINO


Perro nací,
y perro moriré,
por eso ladro “Vos”,
 ni tú, ni usted.
“Esteee…” ¡Guau!
¡“Che”!,
“Escuchá” la vitrola,
que no canta Julio,
sino el gran Gardel,
de sombrero calado,
y sonrisa de marfil,
¡No me “jodás” Julio!
Que no das el perfil.
Ay… tiempos pasados,
de tabernas y calles,
puertos y esquinas,
de gauchos, caballos y porteños,
y puñaladas inquinas,
de guitarras que lloran,
de rotos sueños,
por tristes tangos,
que no tienen dueños.
Malvivo en la calle,
mucho palo,
y poco pan,
perra vida la mía,
no soy más,
que un pobre can.
¡Pero galgo!
un tanto gracioso,
aunque eso sí,
soy hidalgo.
Hasta la desnudez delgado,
zarrapastroso,
trabajo poco,
y mucho reposo.
Siempre junto a mi amo,
 cuando tañe las cuerdas,
 los recuerdos acuden,
y los tangos salen solos.
Historias de tristeza,
 amor y pasiones,
rotos corazones,
por infamias y vilezas.
¿Qué sería si no un tango?
Roto el llanto,
que mi alma clama,
como perro argentino,
a la voz de mi amo,
cuando toca, canta,
y me llama.

martes, 19 de diciembre de 2017

TENGO GANAS DE VERTE

Tarde lluviosa, triste y gris. Acurrucado en mi sillón, abrazado y protegido por mi vieja y raída manta, miro por la ventana como cada tarde; observo como las gotas de lluvia mojan el fino cristal que me separa del frío invierno que reina en el exterior, como las gotas recorren esa incesante cerrera descendente hasta el final de la ventana y, otra vez a empezar, una nueva gota tras otra.
El humo de una taza de café que sostengo entre mis manos para calentarme, sube cual neblina etérea hasta mi faz y empaña mis gafas, escondiendo tras ellas las pequeñas lágrimas de melancolía que se escapan de estos mis ojos que un día fueron tuyos.
El recuerdo, la añoranza de ti y de tiempos pasados que fueron más que felices, acuden a mi mente, bombardeando con cada instante que pase contigo. Tu recuerdo está latente, vivo diría yo, grabado a fuego en mi roto corazón, pero te fuiste... para siempre y me dejaste sólo.
Espero reunirme contigo en breve, sé, o quiero creer, que me esperas allí donde estés con los brazos abiertos y esa sonrisa tan característica tuya que me hizo enamorarme de ti aquel día junto al río; porque dos almas unidas en el tiempo, lo estarán en el espacio por siempre, que nos fundiremos en nuestro ser común, sí, ese que la suma de ti y de mi, ese que formamos y que nunca más nada, ni humano ni divino, nos volverá a separar jamás.
Aquí sigo esperando la muerte, con paciencia y no viene; pero con el ansia de volver a verte, a ti, a mi único amor, a mi vida, a la luz de mis ojos, a esa que se llevo mi alma en vida aquel día que partiste, sin decir adiós. Tan abatido y desgraciado me dejó, que el reloj que marca mi vida se paró en ese instante.
Sin ilusión, ni incertidumbres ni aventuras por correr juntos, quedé rendido ante la cruda y fría verdad, tú ya no estabas. Por eso, cariño, aquí espero cada tarde, sentado en nuestro viejo sillón a que aparezca la Muerte, para que me lleve a allí donde tu estas. Pero miro por la ventana y nunca viene.
¿Acaso no tengo yo el derecho de morir, aunque sea por amor?
No tengo miedo, solo, unas inmensas ganas de volver a verte.

domingo, 17 de diciembre de 2017

AÑORANZA DE TÍ

Absorto en mi soledad,
mi cuerpo y mi alma,
te añora en las frías noches,
por dejarme ansiedad,
donde sólo en mi cama,
quedan tus recuerdos,
lejos de reproches,
de aquella felicidad.
Lejos queda la estela,
de aquellos besos y abrazos,
que con tanta cautela,
disfrutaba entre tus brazos.
Desilusionado y abatido,
te sigo buscando,
latido a latido,
dentro de mi corazón,
pues  te sigo amando,
ciego y convencido.
Miro y no te veo,
busco y no te encuentro,
necesito de ti,
¡Cuánto te deseo!
Regresa a mí,
y por ende,
al amor,
ese que un día partió,
sin pedir permiso,
y sin decir adiós.