Ven a reír,
o ven a llorar,
pero sobre mi pecho.
Todo puede ocurrir,
algo puede pasar,
acude a mí, a mi lecho.
Deja entre mis sábanas,
tu cuerpo deslizar,
ese olor que emanas,
nos hará poetizar,
sobre el amor perdido,
que nunca podrás olvidar,
pues en forma de olvido,
tu alma debe curar.
Un nuevo horizonte,
con o sin razón,
debe tu ser buscar,
y que su sino afronte,
pero ese corazón,
debe volver a volar.
Un Blog sobre literatura, historia y lo que se tercie, siempre que sea interesante.
.....
viernes, 30 de diciembre de 2016
sábado, 17 de diciembre de 2016
EXTRACTO DE "LA CONJURA DE LA SANTA ESPINA"
A veces se duerme caliente,
otras, te acompaña el hambre,
siempre la pobreza está presente,
es el sino del pobre, la cochambre.
Mas no será esta noche,
alabado sea mi reproche,
pues de carne y vino,
seguro esta noche yo goce,
y que si bien he de pagar,
de comer y beber he de reventar,
esa es la ley del pobre,
a reventar antes que sobre,
y después si place, a fornicar,
que de todo en esta vida,
hasta el más tonto… debe disfrutar.
domingo, 4 de diciembre de 2016
ASMODEO, DEMONIO GUARDIÁN DE LOS SECRETOS Y DEL DESEO CARNAL
Asmodeo es el demonio guardián de los secretos y del deseo carnal, por ello, es la figura policromada que nos recibe a la entrada de la iglesia francesa de Rennes-le Chéteau, que tantos y tantos secretos esconde a día de hoy. En el Libro de Tobit —o Libro de Tobías —, que no forma parte del Antiguo Testamento protestante ni del judío, pero sí del católico. También es mencionado en el Talmud y en los tratados de demonología. La historia-leyenda de Asmodeus, es que se enamora de Sarah—hija de Raquel — y, cada vez que esta contraía matrimonio, durante la noche de bodas asesinaba a sus maridos. De esta manera, llega a deshacerse de siete hombres, haciendo imposible que Sarah consume nunca el matrimonio en su noche de bodas. Pero, Sarah, se promete a un joven llamado Tobías, hijo de Tobit. Ante la desgracia que lleva consigo Sarah, Tobit recibe la ayuda del arcángel Rafael, quien le enseña cómo librarse del demonio. De este modo, llegada la noche de bodas, Tobías coge un pez y le arranca el corazón, los riñones y el hígado, colocándolos sobre brasas. Asmodeus no puede soportar los vapores así desprendidos y,huye a Egipto, donde Rafael lo encadena. No se sabe más de la suerte que corre este demonio, pero se le presenta como símbolo del deseo carnal además del guardián de secretos..sábado, 26 de noviembre de 2016
¡CONDONES EN LA EDAD MEDIA!
Los condones —o preservativos — en la Edad Media, ¡eran de lino o de intestinos! Existen numerosas referencias históricas que documentan que durante la Edad Media se fabricaban condones,—sí, aunque nos parezca imposible —, hechos de vejigas o intestinos de animales, a los que se le ataba un cordel y, eran usados muchas veces— esto sí que era ahorrar —. Pero su uso iba más enfocado a la prevención de enfermedades venéreas —como la sífilis — que para evitar embarazos. Su uso generalizado como elemento anticonceptivo no empezó hasta mediados del siglo XVII.
jueves, 17 de noviembre de 2016
PUTO DINERO
Puta
vida,
puta
suerte,
siempre
sin “guita”,
menuda
muerte.
Es la
vida del pobre,
ese es
mi sino,
y que no
sobre,
mierda
de destino.
Por tu
ausencia,
estoy que
muero.
¡Ven con
urgencia!
cabrón
dinero.
martes, 1 de noviembre de 2016
GANADOR DEL CONCURSO DE MICROS. 150 CARACTERES.
jueves, 13 de octubre de 2016
¡ MI REINO POR UN CIGARRO! HISTORIAS DE LA I GUERRA MUNDIAL.
Durante la Primera Guerra Mundial, la región de Palestina estaba bajo el control del Imperio Otomano. En octubre de 1917 la ofensiva del ejército británico tuvo un parón en Gaza, donde los turcos se defendían. El ejército británico decidió entonces romper las líneas turcas, pero no en Gaza sino en Beersheba, ciudad situada a 30 kilómetros al este. Si tomaban Beersheba llegarían fácilmente a Jerusalén; el hommbre que pudo hacer esto fue el oficial de inteligencia británico Richard Meinertzhagen.
Richard Meinertzhagen
Meinertzhagen tenía claro que para conseguir su objetivo—engañar a los turcos —debía hacer creer a los turcos que el ataque sería sobre Gaza, haciendo destinar los recursos principales sobre esta ciudad, dejando Beersheba más desprotegida.
Tras una treta basada en una bolsa con documentos falsos y dinero, engañó a los espías turcos y así a sus generales.
Meinertzhagen ejecutó entonces la segunda parte de su plan. Por los interrogatorios a soldados turcos capturados sabían que estaban escasos de cigarrillos y, aprovechándose de esta situación, ordenó que el día antes del ataque sobre Beersheba un avión sobrevolara las trincheras otomanas que defendían la ciudad y lanzara sobre ellas cientos de cajetillas de cigarrillos junto a panfletos con mensajes de propaganda. De este modo, los soldados turcos creerían que el motivo de suministrarles cigarrillos era hacerles llegar propaganda británica tratándoles de convencer para que se rindieran. Pero nada más lejos de la realidad, puesto que Meinertzhagen también había ordenado que se mezclase el tabaco de aquellos cigarros con opio obtenido en el mercado negro.
El 31 de octubre de 1917 el ejército británico, junto con efectivos australianos, lanzó el ataque sobre Beersheba y allí pudieron comprobar los efectos de los cigarrillos de Meinertzhagen: muchos soldados turcos fueron incapaces de ponerse en pie y mucho menos de defender con éxito sus posiciones. El General Edmund Allenby, comandante en jefe de las fuerzas británicas en Egipto y Palestina, que inicialmente había calificado el plan de Meinertzhagen como “una pérdida de tiempo“, escribió tras la guerra que un alto porcentaje de las fuerzas turcas no pudieron combatir aquel día gracias a los efectos de la droga. Las tácticas astutas y engañosas de Richard Meinertzhagen contribuyeron al éxito en esta batalla, en la que británicos y australianos consiguieron romper la línea defensiva Gaza-Beersheba abriendo el camino hacia la victoria británica en Palestina.
Fuente: Historias de la historia, de Javier Sanz. ¡Fuego a discreción!, Los siete pilares de la sabiduría – Thomas Edward Lawrence (Lawrence de Arabia)
Richard Meinertzhagen
Meinertzhagen tenía claro que para conseguir su objetivo—engañar a los turcos —debía hacer creer a los turcos que el ataque sería sobre Gaza, haciendo destinar los recursos principales sobre esta ciudad, dejando Beersheba más desprotegida.
Tras una treta basada en una bolsa con documentos falsos y dinero, engañó a los espías turcos y así a sus generales.
Meinertzhagen ejecutó entonces la segunda parte de su plan. Por los interrogatorios a soldados turcos capturados sabían que estaban escasos de cigarrillos y, aprovechándose de esta situación, ordenó que el día antes del ataque sobre Beersheba un avión sobrevolara las trincheras otomanas que defendían la ciudad y lanzara sobre ellas cientos de cajetillas de cigarrillos junto a panfletos con mensajes de propaganda. De este modo, los soldados turcos creerían que el motivo de suministrarles cigarrillos era hacerles llegar propaganda británica tratándoles de convencer para que se rindieran. Pero nada más lejos de la realidad, puesto que Meinertzhagen también había ordenado que se mezclase el tabaco de aquellos cigarros con opio obtenido en el mercado negro.El 31 de octubre de 1917 el ejército británico, junto con efectivos australianos, lanzó el ataque sobre Beersheba y allí pudieron comprobar los efectos de los cigarrillos de Meinertzhagen: muchos soldados turcos fueron incapaces de ponerse en pie y mucho menos de defender con éxito sus posiciones. El General Edmund Allenby, comandante en jefe de las fuerzas británicas en Egipto y Palestina, que inicialmente había calificado el plan de Meinertzhagen como “una pérdida de tiempo“, escribió tras la guerra que un alto porcentaje de las fuerzas turcas no pudieron combatir aquel día gracias a los efectos de la droga. Las tácticas astutas y engañosas de Richard Meinertzhagen contribuyeron al éxito en esta batalla, en la que británicos y australianos consiguieron romper la línea defensiva Gaza-Beersheba abriendo el camino hacia la victoria británica en Palestina.
Fuente: Historias de la historia, de Javier Sanz. ¡Fuego a discreción!, Los siete pilares de la sabiduría – Thomas Edward Lawrence (Lawrence de Arabia)
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